Liderar o sonreir 2

Liderar o Sonreír

Por:  Alba Torres, Coach Ejecutiva y Consultora.

@superalbita


  A temprana edad, ubicada en fila número 10 del escenario y observando tiempos de revolución femenina, rodeada de mujeres transformadoras y escuchando frases curiosas como “ni arrinconadas en un fogón ni explotadas por un patrón” y temas álgidos como “la importancia del himen” estaba yo.  Escuchaba a la vez a la más transformadora y amada de todas, mi magnánima progenitora que desde su vasta experiencia “en ser mujer y luchadora social”, desplegaba su hermosa sonrisa, adorable feminidad y sentido común, quien aportó a mi cosecha una de sus máximas: “no entiendo la liberación femenina como la masculinización de la mujer, que voy a lograr con eso? No mijita a mi me encanta ser una señora”.

 

De esta manera y dirigiendo la mirada hasta donde me dejaban la TV, los periódicos y las revistas (¡benditas sean las redes sociales! AMÉEEN ¡!) Comencé a observar un fenómeno trascendente y relevante en nuestras grandiosas matronas. Algo resonaba en la modificación de este género y no era más que el nacimiento de “Las líderes organizacionales”.

 

Estas benditas congéneres que comenzaron poco a poco a germinar en los gabinetes gubernamentales y empresariales abriéndose paso entre los compañeros de humanidad en estas lides, echando mano de las mismas estrategias y los mismos esfuerzos, apareciéndose, colocándose de puntillas con sus grises trajes y escaso maquillaje, levantando su voz, proponiendo acciones en un esfuerzo titánico, esfuerzo en el que se nos han quedado rezagadas las mujeres y se han adelantado las líderes que no sonríen.

 

Les escucho pensar (si eso escribí) les escucho pensar: ¿Qué tiene eso de interesante?  ¿Acaso hay que reírse todo el tiempo? Les mostraré lo que hasta ahora he mirado yo y que se me hace harto interesante para compartirles. No hay fenómenos humanos malos o buenos, solo hay fenómenos humanos y en éste específicamente, el detalle es que incluyéndome y haciéndome cargo al mostrarlo, hemos estado dejando de sonreír, de ser mujeres y disfrutar con ello y no estamos dejando a los hombres ser hombres (y ese es otro tema que quiero compartirles prontito).

 

¿Cómo es esoooo? Brota en forma de neón en sus pensamientos, ¡Pues si! En algunas ha desaparecido la sonrisa luminosa que abre las puertas cual varita y palabras mágicas de Hermione Granger en cualquiera de las entregas de la famosa saga.

Ha desaparecido la sonrisa dando paso al ceño fruncido y éste hace la delicia de los aplicadores a muy tempranas edades y a destajo de botox, acido glicóligo, plasma sanguíneo y otras necesarias sustancias (a edades más avanzadas).

 

Hace unos días mirando con detenimiento una joven ejecutiva con quien comparto una formación, me digo: ¿Qué  hace que esta chica tan bella tenga siempre el ceño corrugado como una caja de cartón? Echo mano de un tip de corporalidad que me fue entregado por una experta en este tema y le digo: -Querida suelta el ceño, respira, toma tus glúteos, toma tus abdominales y retardarás la inyección. Acto seguido se ríe y se va al tocador, unos minutos después vuelve me da un abrazo fenomenal y me dice: ya entendí que tiene que ver el *# “° con las pestañas ¡¡¡GRACIAS!!!  He vuelto a verla seguidamente iluminando el espacio con sus bellísimos ojos azules y una grandiosa sonrisa que probablemente hace sospechar al más seguro de los maridos.

 

Así mismo esta semana en una de las plantas industriales de una empresa muy conocida a la que asisto con frecuencia a dictar talleres de Desarrollo Humano, me encuentro entre los participantes (un numero de 10 personas) una sola chica hermosa, de grandes ojos verdes, piel en excelente estado, con un llamativo lunar en una de sus mejillas y un lindísimo cabello, preguntándose acerca de no saber que más hacer para poder generar otros números en la evaluación que le aplican sus colaboradores (quienes son tooodos hombres). Me dice con cara de desconcierto: -Alba no sé qué hacer. Cumplo las metas, cumplo el perfil, mi supervisor me dice que tengo madera de gerente y ¡cumplo todo menos eso! Luego de escuchar la música que de su cuerpo  expide le pregunté: ¿son todos hombres tus colaboradores? A lo que respondió afirmativamente abriendo sus grandes y verdes ojos, y agregué: -mi bella,  ¿qué has hecho con tu sonrisa? Su  verde mirada se quedó fija como si se mirara a sí misma y me dijo como en un trance: Me ha costado mostrarla, quiero hacer cosas distintas con eso.

 

Y señoras y señores -sé que también nos leen- sonreír es sólo una de las acciones que hemos suprimido las líderes organizacionales, gubernamentales, sociales y garantes de la organización más importante que es la familia (personalmente me hice cargo hace 6 años cuando me inicié en el Desarrollo Humano), además de lograr, construir, avanzar, surgir, ser pioneras, ser las primeras, liderar, también están tener visión de conjunto, preocuparse por el otro, por su comunidad, conectar, reconocer y valorar su mundo emocional, la flexibilidad, la fluidez, la entrega, la seducción, el servicio, y la sensibilidad para escuchar con todos los sentidos y con todo su cuerpo, acoger, invitar, seducir, lucir, brillar, refulgir, dejar a los hombres ser hombres.

 

Y hablando de hombres y para finalizar en esta oportunidad cito y con esta cita honro a Ronald Heifetz, profesor de Harvard y autor de varios títulos de liderazgo, quien nos muestra que existen temas técnicos que se abordan con soluciones técnicas y también hay temas adaptativos que se abordan con soluciones adaptativas, pretender abordarlo todo técnicamente es hacer más de lo mismo y querer conseguir otra cosa, y eso, maravillosos seres humanos, es lo que EINSTEIN definió como la locura.

 

Para abordar desafíos técnicos se hacen formaciones, carreras universitaria y sus extensiones, etc., para abordar temas y desafíos adaptativos basta por ejemplo con  mirarse y hacerse la pregunta: ¿qué cosas de mi generan el efecto que causo en los demás?

 

Una pregunta para finalizar: ¿qué tipo de tema será el sonreír de acuerdo a la cita anterior?